Sin noticias, sin opiniones, sin influencers vendiéndote algo. Solo lo más chistoso que vas a ver hoy, mandado por alguien que se acordó de ti.
Un meme es un regalo.
La red que lo lleva también debería serlo.
Tu lista de seguidos, tus reacciones y lo que lees son invisibles para la red: leer es anónimo por diseño. Sin cuentas, sin anuncios, sin nadie espiando. La red no puede vender lo que no puede ver.
Cada meme va firmado por su autor y cada quien arma su propio feed: no existe una copia central de tu actividad que se pueda filtrar, vender o citar en un juzgado. La única versión de tu vida en Memex es la que traes en la mano.
Nada de spam: solo el lanzamiento y noticias grandes.
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